PERROS SUELTOS Y ATAQUES: LA TENENCIA RESPONSABLE VUELVE A ESTAR EN EL CENTRO DEL DEBATE EN RÍO TERCERO
La presencia de perros sueltos y los recientes episodios de ataques registrados en distintos sectores de Río Tercero volvieron a poner el foco sobre la responsabilidad de los propietarios y los mecanismos de intervención ante situaciones que pueden afectar a personas y otros animales.


En los últimos días se conoció un nuevo episodio en el que un vecino fue atacado por tres perros mientras caminaba por un sector de la ciudad. De acuerdo con la información difundida sobre el caso, el hombre sufrió una mordedura en una de sus piernas y también resultó atacado el perro que lo acompañaba.
La situación volvió a instalar una problemática que no está vinculada exclusivamente con una determinada raza: la presencia de animales que circulan sin supervisión en la vía pública y la responsabilidad que tienen sus propietarios para evitar que puedan provocar daños.

UNA RESPONSABILIDAD QUE ALCANZA A TODOS LOS PROPIETARIOS
Desde el ámbito municipal se remarcó que los perros deben permanecer dentro de los domicilios y bajo control de sus responsables. La obligación no depende del tamaño, la raza o las características del animal.
En este sentido, la tenencia responsable comprende medidas básicas como mantener a las mascotas dentro de la propiedad, evitar que circulen libremente por la vía pública, utilizar los elementos de sujeción correspondientes durante los paseos y adoptar las medidas necesarias para impedir situaciones que puedan representar un riesgo para otras personas o animales.
El problema adquiere una dimensión diferente cuando se trata de perros de gran porte o de animales que, por sus características físicas, pueden provocar lesiones de mayor gravedad ante una mordedura o un ataque. Sin embargo, esto no significa que la problemática pueda atribuirse exclusivamente a los dogos argentinos ni a una raza determinada.
El comportamiento de un animal depende de múltiples factores, entre ellos su educación, socialización, manejo, entorno y las condiciones en las que vive. Por ese motivo, el control por parte del propietario constituye uno de los principales elementos de prevención.

QUÉ OCURRE CUANDO SE PRODUCE UN ATAQUE
Ante un ataque que provoca lesiones a una persona, el procedimiento puede exceder el ámbito exclusivamente municipal.
Según la información difundida desde el Municipio, cuando existe una persona lesionada interviene la Justicia y, a partir de esa actuación, pueden solicitarse posteriormente determinadas intervenciones municipales.
Esto establece una diferencia entre los casos relacionados con animales sueltos y aquellos episodios en los que una persona resulta lesionada. En estos últimos, además de las actuaciones administrativas que puedan corresponder, existe una situación que puede quedar bajo intervención judicial.
En el caso recientemente conocido, se realizó una denuncia a partir del ataque y será la Justicia la que determine las actuaciones correspondientes.

CONTROLES Y SEGUIMIENTO
Durante esta semana, equipos municipales realizaron recorridos casa por casa en más de cuatro barrios de Río Tercero, con el objetivo de dialogar con vecinos y reforzar información relacionada con la tenencia responsable.
También se informó que existe un registro interno de perros considerados potencialmente peligrosos y que actualmente hay cinco animales secuestrados a partir de distintas intervenciones.
La intervención ante estos casos involucra a diferentes actores, entre ellos áreas municipales, Zoonosis, Defensa Civil, proteccionistas y el Poder Judicial, dependiendo de las características de cada situación.

EL PROBLEMA DE LOS PERROS QUE CIRCULAN SIN CONTROL
Uno de los puntos que aparece con mayor frecuencia en los episodios registrados en espacios públicos es la presencia de perros que circulan sin un responsable que los acompañe.
La situación puede generar conflictos entre animales, ataques a personas que salen a caminar con sus mascotas y accidentes derivados de intentos de evitar una agresión.
Para quienes transitan por espacios públicos con sus perros sujetos, encontrarse con animales sueltos puede representar además una dificultad para controlar la situación, particularmente cuando se trata de varios animales que actúan en conjunto.
La existencia de perros sueltos tampoco implica necesariamente que se trate de animales agresivos. Pero la falta de control aumenta la posibilidad de que se produzcan situaciones que luego resulten difíciles de manejar.

EL DEBATE SOBRE LOS DOGOS
Los dogos argentinos suelen aparecer en las discusiones sobre tenencia responsable debido a su tamaño, fuerza física y las características para las que históricamente fue desarrollada la raza.
Criadores consultados sobre esta problemática sostienen que el dogo puede desempeñarse como animal de compañía cuando recibe una educación adecuada y permanece bajo control de sus responsables. También señalan que la raza posee una potencia física considerable y que, precisamente por esa característica, requiere un manejo responsable.
La cuestión central, en consecuencia, no pasa solamente por determinar qué raza tiene un animal, sino por establecer quién es responsable de su cuidado, cómo está educado, dónde permanece y qué medidas adopta su propietario para evitar que pueda ocasionar daños.
Una mordedura de cualquier perro puede provocar lesiones. La gravedad de esas lesiones puede variar considerablemente según el tamaño y la fuerza del animal, el lugar del cuerpo afectado y las circunstancias en las que se produce el ataque.

UNA PROBLEMÁTICA QUE INVOLUCRA A TODA LA CIUDAD
La discusión sobre los perros sueltos no se limita a quienes tienen animales considerados de gran porte. También involucra a quienes dejan salir a sus mascotas sin supervisión, a quienes permiten que permanezcan en espacios públicos sin control y a quienes atraviesan diariamente situaciones con animales que circulan libremente.
Las autoridades municipales remarcaron que resulta imposible establecer un control individual permanente sobre cada animal de la ciudad y que, por ese motivo, la responsabilidad de los propietarios resulta fundamental.
Al mismo tiempo, ante situaciones reiteradas, la posibilidad de realizar denuncias permite que los organismos correspondientes puedan tomar conocimiento de los casos y evaluar las medidas que correspondan dentro de sus competencias.
En Río Tercero, los recientes episodios volvieron a colocar el tema en la agenda. El debate no se reduce a una raza determinada, sino a una cuestión más amplia: cómo garantizar que los animales permanezcan bajo control, que las personas puedan circular por la ciudad con seguridad y que quienes tienen mascotas asuman las responsabilidades que implica su tenencia.
Lucas Fallocco Carranza
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