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La intensa ola de frío que afecta a gran parte del país volvió a poner bajo presión al sistema gasífero argentino. El aumento sostenido del consumo residencial, impulsado por las bajas temperaturas, elevó la demanda de gas natural a niveles que generan preocupación en el sector energético y obligan a monitorear de cerca el abastecimiento para las próximas semanas.

Según especialistas del sector, la producción nacional continúa siendo el principal sostén del sistema, pero durante los períodos de mayor consumo resulta necesario complementarla con importaciones de Gas Natural Licuado (GNL) y otros mecanismos de abastecimiento para garantizar el suministro.

El escenario recuerda situaciones registradas durante inviernos anteriores, cuando las olas polares llevaron al sistema al límite y obligaron a restringir el suministro a industrias y estaciones de GNC para priorizar el consumo de los hogares. De hecho, este año ya se registraron restricciones preventivas en algunos contratos interrumpibles ante el crecimiento de la demanda.

Los especialistas advierten que los meses más críticos del invierno recién comienzan y que la evolución de las temperaturas será clave para determinar si el sistema puede responder sin inconvenientes. También preocupa el contexto internacional, ya que la volatilidad del mercado energético puede impactar en los costos y la disponibilidad del gas importado que Argentina necesita para atravesar la temporada invernal.

Mientras tanto, las autoridades y empresas del sector mantienen un seguimiento permanente de la situación con el objetivo de garantizar el abastecimiento a los usuarios residenciales, considerados prioritarios ante cualquier eventual restricción.

Autor: admin