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Caggia explicó que se trata de “tres focos diferentes” y aclaró que los casos no tienen relación entre sí. Según indicó, el caso de Las Bajadas estaría vinculado al consumo de un embutido elaborado con carne de jabalí, mientras que en Salsipuedes y Río Cuarto se sospecha de faenas caseras realizadas fuera de los circuitos seguros de comercialización.

“El problema es que cuando aparecen los síntomas ya pasaron entre quince y dieciocho días desde el consumo”, señaló. Además, remarcó que eso dificulta tanto el recuerdo de lo que se comió como el rastreo epidemiológico para determinar el origen exacto del alimento contaminado.

El especialista explicó que la triquinosis es causada por un parásito que primero se aloja en el intestino y luego pasa al torrente sanguíneo hasta llegar a los músculos. Allí comienzan síntomas como fiebre, dolor muscular intenso, vómitos, diarrea, ojos enrojecidos e inflamación.

“Muchas veces empieza como una gripe”, sostuvo Caggia, y detalló que por eso el diagnóstico suele demorarse en las primeras horas.

También llevó tranquilidad al aclarar que la enfermedad no se transmite de persona a persona, sino únicamente a través del consumo de carne o embutidos contaminados.

Durante la entrevista, insistió especialmente en el riesgo de comprar productos caseros en puestos informales o al costado de las rutas. “Lo artesanal no siempre es sinónimo de calidad”, advirtió, y recomendó adquirir solamente productos que tengan rótulo, identificación del elaborador y procedencia controlada.

En ese sentido, explicó que los embutidos secos como salames, bondiolas y pancetas son los de mayor riesgo cuando no tienen controles bromatológicos adecuados.

Además, remarcó que ni la salmuera, ni el ahumado, ni grandes cantidades de sal eliminan el parásito. “La única forma de matar el parásito es con cocción por encima de los 70 grados”, afirmó.

Caggia indicó que actualmente los brotes se encuentran controlados y bajo seguimiento epidemiológico, aunque continúan las investigaciones para determinar si hubo más personas que consumieron productos provenientes de las mismas elaboraciones caseras.

Finalmente, pidió conciencia a la población y recomendó evitar consumir embutidos sin certificación sanitaria. “Hay que saber dónde compramos y qué consumimos para no poner en riesgo a la familia”, concluyó.

Autor: admin