HANTAVIRUS: QUÉ ES, CÓMO SE CONTAGIA Y POR QUÉ EL BROTE EN UN CRUCERO GENERÓ ALERTA SANITARIA
El reciente brote de hantavirus detectado en un crucero que partió desde Ushuaia volvió a encender las alarmas sanitarias por una enfermedad viral poco frecuente, pero de alta gravedad. La investigación apunta a la posible circulación de la cepa Andes, la única variante conocida con capacidad de transmisión entre personas.

El hantavirus es una enfermedad infecciosa causada por un virus que se transmite principalmente a través de roedores silvestres infectados. Estos animales pueden portar el virus sin presentar síntomas y eliminarlo mediante la orina, la saliva y los excrementos. El contagio en humanos suele producirse al inhalar partículas contaminadas que quedan suspendidas en el aire, especialmente en espacios cerrados o poco ventilados donde hubo presencia de roedores.

Las autoridades sanitarias internacionales siguen de cerca el brote registrado en el crucero que zarpó desde Ushuaia, luego de confirmarse varios casos positivos y víctimas fatales. Los investigadores analizan la posible participación de la cepa Andes, una variante presente principalmente en la Patagonia y otras zonas de Sudamérica, considerada la única capaz de transmitirse de persona a persona mediante contacto estrecho con un paciente infectado durante los primeros días de síntomas.

El contagio más habitual continúa siendo el ambiental, relacionado con la exposición a secreciones de roedores infectados. Sin embargo, especialistas recuerdan que existen otras vías de transmisión, como el contacto directo con animales infectados o sus excrementos, mordeduras y el consumo de alimentos o agua contaminados.
En Argentina, el principal reservorio del virus es el llamado “ratón colilargo”, una especie silvestre presente en distintas regiones del país. Estos roedores habitan especialmente en áreas rurales, boscosas y de vegetación abundante. Se han identificado zonas de circulación viral en provincias del norte, centro, noreste y sur argentino.

La enfermedad suele comenzar con síntomas similares a los de un cuadro gripal. Durante los primeros días pueden aparecer fiebre alta, dolores musculares intensos, dolor de cabeza, escalofríos, náuseas, malestar general, dolor abdominal, vómitos y diarrea. A diferencia de otras enfermedades respiratorias, generalmente no presenta congestión nasal ni síntomas típicos de resfrío.
Con el avance del cuadro clínico, especialmente a partir de la segunda semana, algunos pacientes desarrollan una fase cardiopulmonar grave. En esa etapa pueden registrarse tos persistente, dificultad respiratoria, sensación de opresión en el pecho y falta de aire. En los casos más severos, el virus puede provocar acumulación de líquido en los pulmones, insuficiencia respiratoria, falla cardíaca, shock y compromiso de múltiples órganos.

Actualmente no existe un tratamiento antiviral específico contra el hantavirus. La atención médica se basa en el control de síntomas y el sostén clínico del paciente, incluyendo hidratación, monitoreo intensivo y asistencia respiratoria cuando es necesaria. Por ese motivo, la detección temprana y la consulta médica inmediata ante síntomas compatibles son consideradas fundamentales para mejorar el pronóstico.

Las medidas de prevención apuntan principalmente a evitar el contacto con roedores y sus secreciones. Entre las recomendaciones sanitarias se encuentran mantener viviendas y galpones limpios y ventilados, sellar agujeros por donde puedan ingresar roedores, almacenar alimentos en recipientes cerrados y evitar dejar residuos expuestos.
También se aconseja no barrer en seco lugares donde puedan existir excrementos de roedores, ya que eso favorece la dispersión de partículas contaminadas. Para limpiar áreas sospechosas se recomienda humedecer previamente con una solución de lavandina diluida, utilizar guantes y ventilar el ambiente durante al menos 30 minutos antes de ingresar.

En zonas rurales o de acampe, las recomendaciones incluyen mantener malezas cortas alrededor de las viviendas, almacenar leña lejos de las casas, utilizar calzado cerrado durante actividades al aire libre y evitar dormir directamente sobre el suelo. Además, se aconseja consumir únicamente agua potable y utilizar senderos habilitados en áreas naturales.
Ante la aparición de fiebre, dolores musculares intensos y dificultad respiratoria luego de haber estado en zonas de riesgo o haber tenido contacto con roedores, las autoridades sanitarias recomiendan acudir de inmediato a un centro de salud y evitar el contacto estrecho con otras personas hasta recibir evaluación médica.
Lucas Fallocco Carranza
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