LA AFA ANALIZA PARALIZAR EL FÚTBOL ENTRE CRUCES INSTITUCIONALES Y RESPALDOS INTERNOS
La Asociación del Fútbol Argentino comunicó la intención de suspender la actividad oficial entre el 5 y el 8 de marzo, en rechazo a denuncias vinculadas al ARCA y en medio de un nuevo capítulo de tensión con el Gobierno nacional. La medida alcanzaría a todas las categorías y pondría en pausa fechas clave del calendario.
La Asociación del Fútbol Argentino informó que, por decisión unánime de su Comité Ejecutivo, solicitó la suspensión de la fecha 9 del Torneo Apertura de Primera División y del resto de las competencias oficiales, convocando a un paro de actividades los días 5, 6, 7 y 8 de marzo. El comunicado señala que la determinación se adopta en repudio a denuncias formuladas por el ARCA, sin detallar de qué modo la interrupción de los torneos deportivos incidiría en el proceso denunciado.
La decisión se produjo tras una reunión dirigencial en la que se explicitó el respaldo al presidente de la entidad, Claudio Chiqui Tapia, y al tesorero Pablo Toviggino. En ese marco, distintos dirigentes ratificaron una posición común frente a lo que describen como un escenario de presión externa, mientras avanzan con una medida que impacta directamente sobre el desarrollo normal de las competencias.
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El clima de tensión se profundizó luego de declaraciones públicas del presidente de Vélez Sarsfield, Fabián Berlanga, quien reconoció que la posibilidad de frenar el torneo fue discutida en el ámbito dirigencial. La advertencia expuso que la paralización del fútbol se considera una herramienta válida dentro de la estrategia institucional, aun cuando coincida con fechas ya programadas y compromisos asumidos.
El trasfondo del conflicto incluye diferencias en torno a controles estatales, el rol de la Inspección General de Justicia y el debate sobre las Sociedades Anónimas Deportivas. Desde el ámbito gubernamental, la postura se mantiene dentro de un esquema de reformas y revisión normativa, sin anuncios de medidas extraordinarias sobre la actividad deportiva. El presidente Javier Milei ha sostenido públicamente su enfoque de modernización institucional y respeto por los marcos legales vigentes, planteando que ninguna organización queda exenta de los controles correspondientes.

Una eventual suspensión del campeonato representaría un hecho inusual en plena temporada, con consecuencias directas sobre clubes, contratos de televisación, patrocinadores y trabajadores vinculados al fútbol profesional y amateur. La magnitud económica y social de la actividad contrasta con la rapidez con la que se planteó la interrupción total, definida en un encuentro dirigencial y comunicada como una respuesta política.
Por el momento, no existe confirmación definitiva sobre la ejecución de la medida ni precisiones operativas, aunque las fechas anunciadas coinciden con jornadas oficiales ya fijadas en el calendario. Mientras el Gobierno sostiene su línea institucional sin modificar el cronograma deportivo, la conducción del fútbol argentino deja abierta la posibilidad de que la competencia se detenga por decisión administrativa, trasladando el eje del juego del campo de juego a las mesas de reunión.
Lucas Fallocco Carranza
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