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El sábado por la noche, alrededor de las 21, se registró un grave hecho de inseguridad en un campo ubicado en las afueras de Monte Ralo, donde cuatro personas armadas ingresaron a una vivienda rural, redujeron a sus ocupantes y sustrajeron dinero y un vehículo. Por la modalidad empleada, las víctimas y su entorno sospechan que al menos dos de los autores contaban con formación policial o se hicieron pasar de manera convincente por efectivos.

En la vivienda se encontraban dos hermanos de 84 y 76 años, ambos adultos mayores, y un menor de edad, sobrino de las víctimas. Según el testimonio del familiar que acompañó la denuncia, el episodio comenzó cuando un vehículo similar a un móvil policial llegó al lugar con balizas encendidas. Dos personas descendieron del rodado, consultaron si “estaba todo bien” y solicitaron nombres y documentos.

En ese momento, el hombre mayor y el menor salieron al exterior y fueron reducidos de inmediato con un proceder típico de un operativo policial. El menor fue esposado, mientras que el adulto fue obligado a ingresar a la vivienda bajo amenaza de arma de fuego. Dentro de la casa se encontraba la mujer, quien también fue encañonada mientras los asaltantes exigían dinero de manera reiterada.

Las víctimas relataron que los delincuentes vestían chalecos antibalas, portaban armas, esposas y equipos de comunicación tipo handy, y se movían con coordinación y conocimiento del lugar. En total habrían sido cuatro los autores: dos con vestimenta similar a la policial y otros dos sin uniforme, todos encapuchados. Pese a revolver distintos sectores del campo y un galpón con herramientas, los asaltantes solo buscaban dinero, presuntamente vinculados al cobro reciente de una jubilación.

El hecho se extendió por aproximadamente tres horas. Tras la huida de los agresores, la mujer logró desatarse y liberar al resto de las víctimas. Posteriormente, el hombre de 84 años debió recorrer varios kilómetros por caminos rurales en un tractor para pedir ayuda, dada la falta de asistencia inmediata en el sector.

Además del dinero, los delincuentes se llevaron una camioneta Ford Ranger 4×4, que horas después fue hallada abandonada a la vera de la Autovía Nueva, en cercanías de Anisacate. El vehículo estaba abierto y sin signos de vandalismo, lo que refuerza la hipótesis de una huida planificada y con conocimiento del territorio.

La vivienda asaltada se encuentra en una zona rural que, según indicaron a la familia, no tendría una jurisdicción clara entre distintas dependencias, lo que dificulta el patrullaje regular. Intervinieron efectivos de distintas localidades una vez realizada la denuncia, mientras la investigación quedó en curso.

El caso no sería aislado. De acuerdo a lo manifestado por el entorno de las víctimas, en Monte Ralo y sectores rurales cercanos se vienen registrando robos reiterados, incluso a plena luz del día. La utilización de un falso patrullero y equipamiento similar al policial suma un elemento de extrema gravedad y profundiza la preocupación en comunidades que históricamente se consideraban tranquilas.

Mientras la familia espera avances concretos en la investigación y el esclarecimiento de las responsabilidades, el episodio vuelve a poner en foco la situación de amplias zonas del interior provincial, donde la ausencia de controles sostenidos y la falta de cobertura efectiva dejan a los vecinos expuestos a hechos de alto impacto, incluso bajo apariencias oficiales.

Autor: admin