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El episodio comenzó cuando familiares de los estudiantes afirmaron que los conductores se encontraban “visiblemente” en mal estado y solicitaron controles a la Municipalidad de Oliva. Las pruebas iniciales arrojaron 0,1 y 0,6 gramos de alcohol en sangre, valores que se repitieron en una segunda medición. Ante esto, la jueza de Faltas dispuso la retención de las licencias y ambos choferes fueron demorados por contravención.

Frente a la situación, se convocó a conductores de reemplazo. No obstante, las primeras mediciones municipales también arrojaron resultados por encima de cero. Para verificar la consistencia de los controles, se realizó un test al director del colegio, que obtuvo resultado negativo. Minutos más tarde, la Policía Caminera efectuó nuevas pruebas a los reemplazantes con dispositivos distintos, esta vez con resultados negativos en todos los casos. El viaje se concretó posteriormente con otra unidad, ya que la original no fue considerada apta por las autoridades.

Desde la empresa de transporte se indicó que los trabajadores estaban en condiciones y que la discrepancia entre los resultados podría vincularse al funcionamiento del dispositivo empleado en los controles municipales. Autoridades del municipio, en tanto, reconocieron que la situación fue confusa y señalaron que aún no existe certeza plena sobre el desempeño del equipo utilizado.

Por su parte, la Policía de Córdoba precisó que los primeros choferes no permanecen detenidos, aunque sí fueron demorados, y remarcaron que los alcoholímetros están homologados. La investigación continúa para determinar si los conductores se encontraban bajo los efectos del alcohol al momento de las pruebas iniciales y esclarecer los motivos de los resultados contradictorios registrados durante el operativo.

Autor: admin